viernes, 27 de enero de 2012

En las aguas termales del Lago Epecuén...



Antes que termine el mes dedicado a la buena vida, el aire libre y el descanso reparador, el Observador y Sra. decidieron hacer el último intento para destresarse antes de que el fatídico Febrero- si vivieran los antiguos ciudadanos griegos lo eliminaría de su cosmogonía vital-nos devuelva al trabajo diario. Encaramos-bajo la lluvia sanadora de gauchos y cultivos- hacia las aguas termales de la laguna de Epecuén [vocablo de origen mapuche: significa "casi asar", epe: casi y cuén: asar ] en la ciudad de Carhue.




Aprovechó para pasar un ¡alerta! a nuestros gobernantes provinciales: las rutas Nro 74, 86, 76,85,67 y 33 salvo tramos excepcionales son intransitables para los autos que hoy se fabrican en el país. Urge un plan integral de reparación y renovación de caminos provinciales. A los municipios que atravesamos: muchachos ¡corten el pastizal de las banquinas!, si no fuera por la Niña te perderías entre los yuyos, si tuvieras que parar por cualquier razón. Salvo que te detengas para orinar; ahí no te vería nadie que circunstancialmente pasará por la ruta. El paisaje agrícola no era tan desalentador como lo pintan; vimos muchos lotes de girasoles y maíces afectados en su rinde por falta de agua, pero no era generalizado. El fenómeno de La Niña se hizo sentir en esta zona con bastante intensidad, pero no tanto como en 2008/9.
Un capítulo aparte fue la experiencia-primeriza-con el GPS. No nos llevamos muy bien. Nos acompaño durante todo el recorrido la voz del inefable Marcos Di Palma. Fue una lucha entre el mapa de ruta y las instrucciones que nos indicaba el aparato. No siempre coincidían. En última instancia primaba la decisión del hombre sobre la maquina. Así fue casi todo el recorrido de ida y vuelta. Como conclusión: es una ayuda, pero-les aconsejo-lleven el mapa a mano.

Al fin, llegamos a Carhue y nos alojamos en el SPA para disfrutar de las maravillosas aguas del Lago Epecuén. Nos contaban los vecinos las propiedades únicas de este lago, último espejo de agua del sistema de las Encadenadas-un conjunto de lagunas sin salida abierta de sus aguas-. La importancia del Lago llevó a que en 1969 se realizara en Carhue el 1er Congreso Internacional de Termalismo,y que se replicó en 1999 con la presencia del Dr. Dovlitvinoft- director del turismo del Mar Muerto-, el Dr. David Abeis-médico dermatólogo en el mar muerto de Israel y la Dra. María de los Angeles Ceballos Hernansanz, directora de la Asociación Española de Hidrología Médica y Catedrática de la Universidad Complutense de Madrid, España. En ambos Congresos, se definió al "Lago Epecuén" como un "inmenso Flotario Natural" de idénticas características fisicoquímicas a las del "Mar Muerto" en Asia, llegando a la conclusíon de que posee las siguientes propiedades terapéuticas: - Fortificante y reconstituyente general del organismo y complementario en: Tratamientos de afecciones reumáticas, articulares y extraarticulares, fibralgías,mialgías, excemas secos, enfermedades de la piel (psoriasis), desinflamación post traumáticas, estress y estimulación del metabolismo.
La experiencia termal fue positiva. En este recorrido por las aguas sanadoras de nuestro generoso país, agregamos una más a nuestra bitácora.
En el próximo post, hablaremos de la ex-villa Epecuén y la inundación de 1985 que terminó con ese paraíso turístico del sur bonaerense, y la desidia de pobladores, autoridades provinciales y comunales. Es una historia que refleja los desatinos que los argentinos-uno más-supimos conseguir a lo largo parte del siglo XX.

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