jueves, 22 de abril de 2010

Un duro análisis sobre la marcha del Hospital Ramón Santamarina



-¿Está al tanto del funcionamiento actual del Hospital? ¿Cómo lo ve? -Sobre lo que ocurre hoy en día sé de algunas cosas porque me lo comenta personal que trabaja en el Hospital o amigos que tengo adentro. Entre ellos el cierre de la sala de cardiología, que fue inaugurada y remozada con bombos y platillos. Estuvo cerrada mucho tiempo, pero dejó de funcionar como tal y lo hace como una sala común de clínica médica. Donde estaba esa sala están metiendo oficinas. O sea que transforman habitaciones en oficinas. No se cumplieron los objetivos anunciados en su momento. -¿Qué marca esta realidad? -Que indudablemente están engañando a la gente y que se manejan muy arbitrariamente. Sólo hay una opinión que vale y es la del Intendente y alguien más. El resto tiene miedo de hablar, opinar o cuestionar algún hecho. Así nos pasó a nosotros, que fuimos sancionados, perseguidos y discriminados. Sufrimos una persecución política sistemática hasta que en 2006 pedimos licencia sin goce de sueldo para cumplir cargos jerárquicos políticos en otro lugar. -¿Hay médicos que le temen al Intendente? -Le tienen miedo, no son capaces de enfrentarlo, o acatan lo que él dice. Así es como ocurren todas estas cosas. Nadie le pregunta porqué cerró cardiología, o porqué no hay gente. Hoy es una sala común, cuando dijeron que iba a ser una unidad coronaria. ¿O ustedes no saben que los pacientes cardiológicos los derivan a la Chacabuco? En ese momento le pidieron donaciones a la población para hacer eso. No coincide lo que dijeron con lo que es hoy.

Hospital de Niños: una sala grande

-En ese entorno, ¿cómo ve al funcionamiento del Hospital de Niños? -El Hospital de Niños es una sala grande, un pabellón grande como lo llaman internamente, donde tienen serios conflictos con el personal y su funcionamiento, se ha demostrado con los hechos que están ocurriendo. Prometieron tener todas las especialidades y no logran ocuparlas. Hacen grandes edificios y construcciones sin tener en cuenta que hay una seria crisis de recursos humanos y que no es fácil lograrlo. Todos los cuadros graves quirúrgicos se derivan. Si está el cirujano infantil se opera o se mandan a Mar del Plata. Hay varias denuncias en la prensa con respecto a este tema. -Se ha dicho en alguna oportunidad que no hay turnos para intervenciones quirúrgicas... -Tengo entendido que hubo inconvenientes con un sector del funcionamiento, que son los anestesistas, porque reclamaban algo que hacía tiempo que se les había prometido. Empezaron a trabajar a reglamento y a disminuir la cantidad de cirugías. También tengo entendido que hay pacientes de cirugía general que se internan en el Hospital y terminan operados en la Clínica Chacabuco. Quién paga, cómo y dónde, nadie sabe. El jefe del servicio de cirugía no dice nada. No opina, no cuestiona o esconde la cabeza dentro de un agujero, como hace un avestruz. Otros pacientes quirúrgicos fueron operados en el medio privado debido a que decían que había una lista de espera muy grande, cuando la lista la hace el mismo jefe del servicio. La misma persona los terminó operando en otro lado. -¿Sospecha que puede haber algo atrás de eso? -No quiero abrir un juicio sin tener los elementos precisos en la mano.

“El tiempo nos dio la razón”

-Durante su gestión fueron cuestionados por la incorporación de profesionales al personal. ¿Ahora ha pasado algo parecido? -En octubre de 2002 hubo una decisión del Ejecutivo, con el intendente Oroquieta, de pasar a planta permanente a muchos profesionales que estaban contratados o mensualizados. Se hizo un decreto y gente que hacía más de 15 ó 20 años que estaba como contratada pasó a planta permanente. En ese momento miembros de la Asociación de Profesionales, entre ellos la doctora Gil, Grill y Oscar García Allende lo cuestionaron duramente. Hubo duros enfrentamientos porque decían que tenía que cumplirse la carrera profesional. Después de 7 años el tiempo nos dio la razón porque hoy en día volvieron a incorporar a 70 ú 80 profesionales por decreto. Las mismas personas que nos criticaron hicieron lo que hicimos nosotros y no cuestionaron al Intendente. En el medio hubo una modificación de la carrera profesional, que la hicieron a gusto y placer de los que la escribieron, que estaban en la conducción del Hospital. Hicieron concursos cerrados cuando la carrera –tanto modificada como la anterior- decía que para poder ingresar a la planta permanente un profesional tenía que pasar concursos abiertos.

-¿Se tuvo que ir de Tandil por haberse enfrentado con el Intendente? -Me fui de Tandil por un problema de persecución política y discriminación iniciada por la dirección del Hospital de los doctores Ponce y García Allende, y Labaroní a la cabeza. Detrás estaban todos los temas de haber sido director en la anterior gestión y un enfrentamiento que tuvimos en 2001-02, durante la crisis en la que prácticamente no había país, en el gobierno de la Alianza. El doctor Lunghi era director de la Clínica Chacabuco, que se hizo cargo del ciento por ciento de la cápita de Pami. A las 10 de la noche cerraban, nos mandaban los pacientes al Hospital, cuando ya no teníamos más cápita ni cómo cobrar. Hubo serias discusiones con el doctor Lunghi por ese tema. Después la factura vino, se dio vuelta la rueda y las consecuencias fueron las persecuciones y los sumarios que hicieron, con discriminación: que si fichaba, que si estaba... Ninguno de ellos tiene autoridad ética para hacerlo porque en el pasado, cuando estaban antes en el Hospital, algunos de ellos hacían peores cosas.*

Fuente: El Eco de Tandil


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